He cambiado.
Hemos cambiado.
Y qué imperceptible es el cambio.
Pero lo hemos hecho.
Uno ya no habla igual, no calla igual,
no sufre igual, no espera igual,
no abraza igual, no apuesta igual.
El tiempo no es el mismo.
Uno ya no usa los mismos zapatos
ni frecuenta los mismos sitios,
ni reconoce sus propias palabras,
aunque tiende a ser repetitivo.
Algo pasó. Y no lo he entendido.
Y hemos cambiado.
He cambiado.
Y qué imperceptible es el cambio.
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