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La misma suerte - Poesía

Coronado,
escupido y burlado,
enajenado, azotado e
inocente.

Allí estaba
esperando la sentencia
en la picota, como bandido
sin suerte.

“Crucifíquenle”,
decía la muchedumbre;
“No es rey nuestro”, decían
los sacerdotes.

Allí estaba
como víctima inocente
esperando el desprecio de
todos ellos.

No entendieron
que Dios se había encarnado,
tan humano, como cualquiera 
de nosotros.

Hoy también
se encarna en el hermano
y vuelve a sufrir de nuevo
la misma suerte.

Felipe Farias Rodriguez

Laico, católico, discípulo, caminante, misionero, catequista. Aprendiz apasionado por la Persona de Jesús, su proyecto del Reino y la teología bíblica.

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