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¡Hijo de David! - Poesía
Poemario

¡Hijo de David!

Señor,
mis ojos han visto
lo indebido,
muchas veces.
Incluso,
he mirado y he sido
mirado
como un juguete.

Y qué decir
de lo insensata
que fue
mi juventud.

He visto
por encima del hombro
y mal visto
al pobre y andrajoso.
También
he dejado de ver
con buenos
ojos a mis enemigos.

Y qué decir
de lo soberbio
que he sido
para no verme.

He visto,
también, Señor de la cruz,
a mi hermano
muriéndose en mis manos.
Y no he podido
hacer mucho por él.
Y ha dolido.
Y lo sabes. No te oculto nada.

Y qué decir
de las noches
sin-Poder dormir
por ellos.

Señor,
he visto sangre
y dolor,
en vivo y en directo.
También
he visto el hambre
y la desnudez
en primer persona.

Y qué decir
de la indiferencia
y el rechazo,
incluso de los míos / tuyos.

Sin embargo,
Cristo, mío y de todos,
¡Quiero ver
tu rostro muy pronto!
Ojalá que
ya no sea el desfigurado
y roto que
he visto aquí todo el tiempo.

Me he cansado,
demasiado, y por salud,
no puedo seguir
viendo el mismo.

Para lo que
he visto a lo largo
de mi vida,
me sorprendo cómo
es que no he
terminado loco, aún, del todo.

Por eso, Señor,
que curaste a Bartimeo,
haz que no vea,
si he de seguir viendo
lo mismo y
a los mismos de siempre.
¡Quiero ver
tu rostro glorioso!

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